31/5/16

¿Y si quedamos como amigos?, de Elizabeth Eulberg

E. Alfaguara / 312 páginas / Libro único
¿Es posible que un chico y una chica sean sólo amigos? ¿O están siempre a una pelea de no volverse a hablar jamás y a un beso de distancia del verdadero amor?

Macallan y Levi se hicieron amigos desde el primer momento en que se vieron. Todo el mundo dice que los hombres y las mujeres no pueden ser sólo amigos, pero ellos dos lo son. Se quedan juntos al salir de la escuela, comparten un montón de bromas que sólo ellos entienden, sus familias son muy cercanas, y Levi, incluso, sale con una amiga de Macallan. Su relación es platónica y feliz de esa manera.

Con el tiempo ambos se dan cuenta de que no estaría nada mal ser los mejores amigos si no se interpusiera uno en el camino del otro. Sucede que los chicos no invitan a salir a Macallan porque piensan que anda con Levi, mientras él pasa demasiado tiempo bromeando con ella, y tal vez no lo suficiente con su novia. Entonces los demás no pueden dejar de preguntarse si ellos son más que amigos o si así nada más están mejor, sin complicar las cosas aún más.

Es tan genial cuando después de mucho, mucho, muuucho tiempo que no podías completar un libro, llegue uno a salvarte. Este fue el mío, que devoré en tres días (pudo ser menos, pero oigan, soy estudiante). ¿Lo mejor de todo? ¡Fue genial! O, por lo menos, pude disfrutarlo mucho, a pesar de mi relación amor-odio durante la mayor parte de él. Así que aquí voy.

Doy por hecho que se capta simplemente con la sinopsis la cantidad de clichés y tópicos que van a aparecer y reaparecer durante, sí, podría decirlo, la mayor parte del libro. No obstante, a pesar de saber predecir el final aproximadamente desde el tercer capítulo, hay un algo que te mantiene pendiente de él, de qué cosa llevó a esta otra, el porqué hay tantos enredos y, sobretodo, la amistad de estos dos chiquillos, la cual, sea dicho de paso, ocupa la mayor parte de mi relación amor-odio (aunque más amor).

Siempre planearía sobre nosotros un sobrentendido, claro está. Una atracción mutua que no llegaría a materializarse. Sin embargo, ¿valía la pena sacrificar nuestra amistad por un romance de secundaria?

Sí, los protagonistas tienen por lo general una relación muy dulce, aunque a veces se volvían tan problemáticos que me desesperaban. Lo gracioso de esto es que, como los capítulos turnan la narración entre Macallan y Levi, mi postura y sentimientos nunca estuvieron firmes con respecto a ninguno. Me explico: esta señorita perdió a su madre, y si bien comprendo que es trágico y todo, creo que a veces no era algo necesario de sacar a la luz. Cosa que nuestra protagonista amaba hacer. A lo mejor no, pero lo sentí muchas veces así. De todas formas, fue lo que menos me molestó de ella; sus aires de superioridad, egoísmo y narcisismo (lo admito, exagero un poco con este punto) me fueron muy difíciles de tolerar. En esos momentos, cuando mi cabecita echaba humo y gritaba lo perra que se estaba portando Macallan, llegaba el capítulo de Levi (alias Buggy, California, Lerdo), que me hace ver todo lo lindo, tierno y valeroso que tiene esta tipa. Y viceversa con Levi.

Eso fue muy extraño, pero me gustó mucho cómo lo desarrolló la autora para lograrlo, porque hasta ahora no me había pasado que odiase a un personaje en su narración, pero lo amase desde la perspectiva de otro. Es muy loco. Y ni siquiera es que la autora se regodee de tener un puño complejo o enredoso, porque es de aquellas que en la simpleza está el color. Sí, es minimalista.

Creo que fue un libro que escogí en un buen momento; entretuvo, me mantuvo lejos de hacer mi tarea y el mismo hecho de que no sea muy extenso lo vuelve una buena alternativa para salir de la cajita que te impide leer. En serio. Si tuviese que hacer una lista de los libros perfectos para salir de la temida crisis lectora, este sería uno de ellos. Creo que patentaré la idea. Por ahora, pueden hacerme caso y simplemente leerlo y disfrutarlo. No va más allá de una simple historia, aunque no diré que no hay transfondo, porque lo hay, solo que no sale de lo ya conocido y en vez de darle tantas vueltas al (para nada novedoso) asunto, lo mejor es simplemente disfrutar. En cuanto si es que hay algún contra (para quien le interese), podría decir que lo típico; me hubiese gustado que los estereotipos hubieran sido erradicados aquí, pero no todo es perfecto. ¡Ojalá se animen a leer Buggy y Floyd! Creo que este título le va como anillo al dedo. ¡Qué me cuelguen si no es cierto!

1 comentario:

  1. ¡Hola! Que bueno que te gustó, he escuchado cosas buenas del libro me llama mucho la atención espero poder leerlo pronto, un abrazo (:

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